No existe sabor más amargo, amigo
que el que dejó la muerte esta noche.
Entre el viento fuerte se oyen los reproches
de una familia que está en el olvido.
No sufras más, quédate dormido
en mi hombro, amigo. Esta noche
huye de la gente, relojes y coches
asume el olvido, la muerte, el castigo.
dulce dormitar, sueño tenebroso
vida de cristal que rompe el hilo
del destino y borra el brillo de la suerte.
¡Maldito despertar! Dices enojoso
tu castigo sabes ya quien lo hizo:
no Gloria y Vanidad, sino la Muerte.
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